Del Turista, la clásica marca de chocolates de Bariloche, busca hacerse fuerte en la Ciudad de Buenos Aires y seguir conquistando mercados en el exterior. En las próximas semanas prevé su desembarco en el barrio de Palermo para alcanzar un total de tres locales en la Capital Federal. Además, tiene previsto abrir su quinta sucursal en Chile donde pisa fuerte. Compartimos una nota publicada por El Cronista donde cuentan todos los detalles de su expansión.

La marca, con 60 años de historia, terminó 2023 con una producción total de 400 toneladas de chocolate, el objetivo es aumentar estos números por lo menos un 20% durante este año.

Para esto tiene previsto un desembolso de u$s 1,5 millones en 2024 para comprar maquinaria e invertir en la nueva cara de la marca. “Lo que hoy producimos en un día, con las nuevas máquinas lo vamos a poder hacer en una hora, por lo que nuestra capacidad de producción tendrá un incremento exponencial”, explicó Ximena D’Alessandro, gerente comercial de marketing y producto en Del Turista.

Además, la planta de Bariloche sumará ahora la certificación libre de gluten. Allí también fabrican productos kosher y veganos, con un diferencial, son chocolates 100% patagónicos.

Esta inversión viene acompañada del crecimiento que planea la marca para este año en sus puntos de venta directa. Hoy cuenta con un total de tres locales propios y 15 franquicias a lo largo de todo el país. Además, tiene cuatro sucursales en Chile, próximamente abrirá la quinta, en donde la marca pisa fuerte con sus postres helados.

“El objetivo es abrir dos nuevos locales, uno de ellos en Palermo para aumentar la presencia de la marca en la Ciudad de Buenos Aires. Además, tenemos previsto un quinto local en Chile y para después de marzo una nueva sucursal en Bariloche”, describió por su parte, Emilio Secco, CEO de Del Turista.

En Palermo el local se ubicará en Soler 5660. Contará con un espacio para vender helados, chocolates y cafetería, es decir las tres unidades de negocio. Una oferta gastronómica que se adapta a la demanda de los 365 días del año.

“Ya estamos proyectando un cuarto local en Capital Federal con el formato de heladería, chocolatería y cafetería para el segundo semestre del año. Todavía no tenemos confirmada la locación, pero lo cerraremos en los próximos días“, aseguró D’Alessandro.

Con foco en la exportación

Si bien la marca busca crecer en el mercado local y afianzarse en la Ciudad de Buenos Aires, sus planes para este año miran al exterior. “Queremos sumar mercados de exportación y estamos trabajando para eso”, contó D’Alessandro.

“Actualmente exportamos a Chile y Brasil, en este último país tenemos presencia en los supermercados. Además, estamos cerrando acuerdos con Estados Unidos, Israel y Emirato Árabes, que serán los nuevos mercados para este año”, dijo Secco.

“Nuestro producto estrella es el Frozen, un bombón que se presenta en tres variedades. El tradicional, relleno con mitad dulce de leche y mitad frambuesa, el relleno 100% fruta con baño de chocolate con leche y la versión vegana, relleno con 100% fruta y bañado con chocolate amargo“, agregó el empresario.

Bariloche y el sello de la familia

La ciudad patagónica está unida culturalmente al chocolate. Y uno de los grandes impulsores de este vínculo fue un empresario turinés que llegó al país en los 40. Fenoglio se transformó en el nombre del chocolate y su familia construyó un legado en el rubro a través de varios emprendimientos.

Aldo Fenoglio había aprendido el oficio de pastelero y chocolatero en su Turín natal. Ahí trabajaba en una pequeña confitería donde elaboraba todo tipo de delicias, desde trufas hasta bombones y chocolate artesanal. Sin embargo, la situación de conflicto en Europa lo llevó a mudarse a la Argentina junto a su esposa, Inés Secco, en 1939.

En 1948 se instalaron en Bariloche y abrieron una casa de té a la cual bautizaron “Tronador” sobre la calle San Martín. En su comercio tenían varias propuestas dulces, pero, poco a poco, el chocolate fue ganando protagonismo.

En los ’60 el turismo creció y gran parte tenía que ver con la industria chocolatera. La compañía pasó a llamarse Fenoglio y a enfocarse casi en su totalidad en la elaboración de estos productos.

Con el tiempo, los hijos del matrimonio, Diego, Bruno y Laura, se fueron sumando al negocio familiar. En tanto, a fines de los 60, el hermano de Inés, Benito Secco, arribó desde Italia y fundó su propia empresa, a la cual llamó chocolates Del Turista. Desde ese momento la empresa nunca paró de crecer y se convirtió en un símbolo de la ciudad turística.

Fuente: El Cronista